Ash
Mary Gentle
La Factoría
1999
Ash: A Secret History

Ash, la historia secreta

Ash 1
2005

337 páginas
Traducción Marta García
Ilustración de
Donato

Cartago triunfante

Ash 2
2005
364 páginas
Traducción Marta García y Antonio Calvario

Como algo más que interesante se puede etiquetar esta novela que, debido a su extensión, ha sido fraccionada en cuatro entregas que leeremos a lo largo de este año 2005. Por lo visto hasta el momento (los dos primeros volúmenes, Ash, la historia secreta y Cartago triunfante) resulta una fantasía histórica elegante, bien planificada, con una verosímil inmersión en el espacio temporal en el que está situada y un desarrollo ingenioso, unos personajes bien tramados, unas descripciones detalladas y, a la vez, ágiles,...

 

En Ash, la historia secreta Mary Gentle presenta un juego a dos bandas partiendo de una propuesta a priori atractiva. En su sección principal nos enfrenta a la traducción realizada por un historiador de finales del siglo pasado de unos textos relativos a una mercenaria en la convulsa Europa del siglo XV, Ash. Sin embargo, además de recurrir a unas fuentes tenidas como clásicas y que son el esqueleto convencional de la narración, incluye una serie de hechos descubiertos posteriormente que chocan de plano con la Historia asumida hoy en día. No es mi intención desvelar muchas sorpresas, porque éste es uno de esos libros que se disfruta sobremanera cuanto menos sabes de él. Pero, por citar un hecho, aparecen visigodos unos 700 años después de que desapareciesen de los libros académicos. Y dentro del contexto autorreferencial que se establece entre realidad y ficción, funciona.

 

De su mano, con una cadencia muy medida, va introduciendo elementos fantásticos que enriquecen el relato y chocan con los que estos personajes medievales (y nosotros) creemos como posible, pero que a la vez concitan un halo de credibilidad al recurrir tradiciones con profunda raigambre en la época como la alquímica y mecanística, de la mano de los míticos gólems, cabezas parlantes, autómatas, máquinas pensantes,... Elementos adecuadamente imbricados que pasan a tener un papel algo más que anecdótico y que darán mucho juego en el futuro.

 

Por otro lado, entre los diferentes fragmentos de la historia de Ash, se intercalan una serie de correos electrónicos que el "autor" del texto, Pierce Ratcliff, intercambia con su editora, Anna Longman, mientras ésta va leyendo el libro y descubre que pasa de estar editando un libro histórico a una supuesta invención fantástica. De los emilios iniciales donde se interesa por el proceso de confección del texto o algunas divergencias respecto a la historia original pasamos a la estupefacción y la investigación de esas alucinantes desviaciones que comienzan a confirmarse cuando Ratcliff, en unas excavaciones, desentierra objetos insospechados. Para, más tarde, descubrir cómo parte de la documentación utilizada para su redacción comienza a desaparecer como si nunca hubiese existido. Uno de los múltiples giros que tiene la historia y que da forma a la espiral que da la narración, generando un vórtice que da vueltas sobre sí mismo a medida que van surgiendo respuestas y preguntas que terminarán concretando la cuestión al final del cuarto tomo.

 

Este entramado de contrastes entre lo que sabemos del pasado y lo que se parece estar descubriendo, aunque no logra romper el sólido muro que separa realidad y ficción, trae a colación una serie de reflexiones sobre la naturaleza de la Historia tal y como la hemos concebido que choca, por ejemplo, con las ideas que se tenían antes de la edad moderna, apuntado conceptos tan a la orden del día como la interpretación de las verdades inmutables, el fenómeno del revisionismo, el cambio, la manipulación del pasado, el olvido... A un nivel más apegado al suelo que el trabajado por John Crowley en su evocadora Historia secreta del mundo, lo que en sí mismo tiene su encanto.

 

Igualmente Ash, la historia secreta funciona a pedir de boca a otros niveles. Es una apasionante historia bélica en los tiempos en los que la pólvora empezaba a hacerse su particular hueco en el arte de la guerra; una narración histórica construida con tesón que nos traslada con verosimilitud hasta aquella época; un sólido retrato de un personaje femenino, a la que las circunstancias han situado como un hombre y debe enfrentarse contra las convenciones del periodo que le ha tocado vivir;... Un menú variado y apetecible que se alza por encima de las taras de su autora, como unos diálogos prolijos e interminables que acaban exasperando al más paciente.

 

Todo esto sin tener ni idea de si Gentle va a algún sitio claro o se queda en agua de borrajas. En próximas entregas iré actualizando esta reseña y veremos si EMHO ratifica lo aquí expuesto o se cae con todo el equipo.

© Ignacio Illarregui Gárate 2005
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